miércoles, 1 de marzo de 2017

La desamortización en Morata (II)


Los bienes del clero en Morata

Cuando se promulgó la conocida como Ley Madoz (1855), una de las más importantes de toda la legislación desamortizadora, la mayor parte de los bienes pertenecientes al clero en Morata ya habían cambiado de propietario en años anteriores al amparo de la legislación existente desde comienzos del siglo XIX. Alrededor de 1806 ya se inicia la enajenación en Morata de bienes de las conocidas como obras pías, pero antes de conocer cómo se desarrolló todo el proceso, será importante conocer cuál era el punto de partida y saber hasta dónde llegaba el patrimonio inmobiliario en poder del estamento eclesiástico en Morata. Hablamos de los bienes pertenecientes al clero regular -integrado por las órdenes religiosas masculinas y femeninas-, y el que era propiedad del clero secular (bienes asignados a parroquias, capellanías, obras pías, fundaciones…).
Para ello es obligatorio e inevitable acudir a los legajos del Catastro de Ensenada, tanto por su grado de fiabilidad, bastante elevado con relación a otros documentos históricos, como por su cercanía en el tiempo con el periodo histórico en el que se iniciaron las desamortizaciones. En el conocido como Libro de Eclesiásticos aparece la relación de propiedades inmobiliarias y derechos económicos –censos o créditos a su favor- del estamento eclesiástico, incluidas, eso sí, las propiedades patrimoniales privadas del clero catastradas en torno al año 1751 que no estaban incluidas en la desamortización al ser considerados bienes privativos.
En este legajo (H410) aparece la relación completa de las instituciones religiosas, órdenes, capellanías, obras pías,…, que contaban con propiedades rústicas, inmuebles urbanos y derechos de créditos en Morata:
Convento del Rosario de Madrid, convento de Franciscas de Ocaña, Convento de Concepción Jerónima de Madrid, convento de Franciscas de Toledo, Capellanía que fundó Alonso García, convento de Santo Thomás de Madrid, Cofradía del Santísimo de esta villa, Cofradía de la Veracruz, Capellanía que fundó Beatriz de Cortinas, Capellanías de Nuestra Señora de la Paz, Capellanías vacantes por el licenciado don Diego Sánchez y doña Ana de Castro, Convento de Agustinas de Chinchón, Colegio Mayor de Alcalá, Capellanía que fundó Diego Bermejo, Convento de Santa Catalina de Alcalá, capellanía que fundó ¿ , convento de Santa Úrsula de Alcalá, Colegio Imperial de Madrid, capellanía que fundó Diego Ruiz, capellanía que fundó Juan Ruiz, capellanía que fundó Diego Alonso, capellanía del Cabildo de Nuestra Señora de la Paz, capellanía que fundó Margarita Salvanés, capellanía de Isabel de Zúñiga, capellanía del Cabildo de Nuestra Señora de la Paz, capellanía que fundó María Alarcón, convento de Atocha de Madrid, capellanía que fundó Doña María la …, capellanía que fundó Rodrigo Pérez, hospital que fundó Antonio López, hospital que llaman el Antiguo de la plaza para pobres, hospital de la Misericordia de Chinchón, hospital que llaman de Vallejo en la villa de Chinchón, imagen de San Joseph en la parroquia de esta villa, las animas de esta villa, memoria que fundó Doña Inés de Cárdenas, memoria que fundó Catalina Ruiz, memoria que en Perales de Tajuña fundó Francisco Sánchez, Nuestra Señora del Carmen de esta villa, Nuestra Señora de la Asunción, Virgen de la Antigua de esta villa, monjas Franciscas de Chinchón, obra Pía que fundó Francisco Sánchez, religiosos de San Juan de la Penitencia de Alcalá, recoletos de Copacabana, y bienes pertenecientes al curato*.
Como se observa, un listado bastante extenso y heterogéneo en el que aparecen instituciones religiosas con grandes propiedades en Morata -los dominicos del Rosario y el convento de Santo Tomás-, junto a otros propietarios que no pasaban de reunir un patrimonio que no excedía en algunos casos de una fanega de tierra.
Gracias a los redactores del catastro contamos con un resumen del total de las propiedades ligadas a la Iglesia en Morata, realizado medio siglo antes de que se iniciaran las desamortizaciones:
Por los resúmenes del Cuaderno de cargos consta haberse reconocido en este término mil doscientas cincuenta y seis fanegas** de tierra de todas especies y calidades pertenecientes al estado eclesiástico en esta forma:
De sembradura de regadío quinientas y cuatro fanegas y diez celemines, las doscientas nueve y cinco celemines de buena calidad, doscientas ochenta y tres y once celemines de mediana y once fanegas y seis celemines de ínfima.
De viñas en tierras de regadío de buena calidad, siete fanegas y dos celemines.
De frutales en tierras de regadío de buena calidad, tres fanegas.
Alamedas de riego de buena calidad cinco fanegas y ocho celemines.
De sembradura en secano, doscientas once fanegas y tres celemines; cuarenta y cinco y seis celemines de buena calidad, ciento diez y nueve y tres celemines de mediana, cuarenta y seis y seis celemines de ínfima.
De viñas en secano, doscientas una fanegas y un celemín, las noventa y ocho fanegas y ocho celemines de buena calidad, noventa y cinco y cinco celemines de mediana, y las siete de ínfima.
A estos bienes de naturaleza rústica había que añadir la casa de labor de los frailes dominicos del Rosario, sin duda una de las propiedades inmobiliarias de mayor valor de Morata en aquella época –sólo superada por el palacio del conde de Altamira- y cinco viviendas en el casco urbano.
En porcentaje sobre el total de las tierras cultivables del término municipal de Morata, el estado eclesiástico era propietario del 10,1 por ciento (223 hectáreas) del total de las 2.226 hectáreas de terreno de labor que se catastró en 1751 (incluidas, insistimos, las propiedades de carácter particular de algunos miembros del clero). Este porcentaje, sin duda, resulta muy importante sobre el total de las propiedades rústicas (de hecho, en esos años ni siquiera el conde Altamira, con un total de 792 fanegas, la mayoría de vega, tenía tanto patrimonio de fincas rusticas como la Iglesia en su conjunto), aunque en otros pueblos vecinos, como Arganda, el patrimonio eclesiástico era muy superior en porcentaje.
Desglose de los bienes eclesiásticos
Pese a que no se trata de hacer un examen exhaustivo de este patrimonio, sí que conviene conocer qué instituciones religiosas eran las mayores propietarias de fincas rústicas y también, aunque en mucho menor medida, urbanas en Morata.
 Apunte de la casa de labor de los dominicos y del molino de aceite en el catastro
Convento de dominicos del Rosario
Esta orden religiosa, cuya casa madre se encontraba en Madrid, era sin lugar a dudas la que reunía la mayor parte del total de bienes asignado al estado eclesiástico. Además, a diferencia de otras instituciones religiosas con presencia en Morata, los dominicos no se limitaban a arrendar sus fincas sino que, por el contrario, desde su casa de labor dirigían una potente explotación agrícola que incluía la elaboración de vino y aceite y que, en consecuencia, exigía el concurso de números vecinos de Morata que se empleaban en las labores necesarias para sacar adelante tan extenso patrimonio.
Según el Libro de eclesiásticos, en 1751 los bienes de los dominicos en Morata eran los siguientes:
Bienes propios del convento Dominicos de Nuestra Señora del Rosario de Madrid
Entre ellos destaca, sobre todo, la conocida como casa de labor, que se levantaba donde en siglos posteriores se construiría la residencia de la familia Mac Crohon:
Casa
Primeramente una casa en la población de esta villa que tiene de fachada sesenta y seis varas y de fondo sesenta y cuatro, su habitación consiste en bajo y entresuelo con diferentes oficinas, dos lagares con dos vigas cada uno, una almazara de aceite con diez y siete tinajas de caber mil setecientas arrobas, bodega con diez cubas, su caber cinco mil arrobas, cueva con ochenta tinajas de caber cuatro mil arrobas, y un cocedero de vino con nueve tinajas su cabida novecientas arrobas.
Linda mediodía con calle que va a al camino de san Martín y norte casa de Don Julián Correa, vecino de Madrid, y se ha regulado su alquiler en cada un año en dos mil y seiscientos reales de vellón.
Molino aceitero
Un molino aceitero con dos vigas y sus trojes correspondientes y veinte y seis tinajas para aceite que cabrán ochocientas arrobas y regulado por quinquenio en cada un año en mil y cien reales.
Este molino aceitero, que incluía un huerto y hasta 21 olivas, se localizaba en el entorno urbano conocido como callejón del molino.
A estos bienes de naturaleza urbana había que añadir 81 fanegas de tierras de riego en la vega, 44 fanegas de secano en el llano, 104 fanegas de viña con 36.863 cepas, 91 fanegas de olivares con 3.458 olivas (incluidas en esta cifra las 1.230 olivas que se cultivaban en las viñas), una era de pan trillar de dos fanegas y una poza para el cáñamo situada junto a la ermita de la Soledad. Por último, los dominicos también contaban con dos censos a favor del convento de 200 ducados de principal y otros dos de 100 ducados cada uno, todos ellos al 3 por ciento de interés.***
Otras instituciones religiosas con patrimonio en Morata:
  • Colegio Imperial de Madrid (Jesuitas), 3 fanegas de riego en la vega y 63 fanegas de olivares.
  • Convento de Santo Tomás de Madrid, 6 fanegas de tierras de riego, 3 fanegas de viñas y 47 fanegas de olivares.
  • Obra Pía fundada por Francisco Sánchez Páez, 17 fanegas de tierras de riego y 23 de tierras de secano y olivares.
  • Capellanía de Alonso García, 13 fanegas de tierras de riego y 26 de olivares.
  • Convento de dominicos de Nuestra Señora de Atocha, 35 fanegas de viñas y olivares.
  • Hospital de la Misericordia de Chinchón, 33 fanegas de tierras de regadío en la vega.
  • Cabildo y distintas capellanías de la parroquia de Nuestra Señora de la Paz, 30 fanegas de tierras de riego y 1 fanega y media en tierras de secano.
  • Fabrica de la iglesia de Nuestra Señora de la Paz, 22 fanegas de tierras de riego y 4 fanegas de tierras de secano y olivares.
  • Capellanía que fundara Beatriz Cortinas 15 fanegas y media de tierras de riego en la vega de Morata.
  • El resto de instituciones religiosas contaban con un patrimonio más limitado que las citadas anteriormente y, como las ellas, también se vería afectado por las sucesivas desamortizaciones.
Aparte de las fincas rústicas o de labor, el conjunto del clero con bienes en Morata eran propietarios de casas localizadas en las calles de Búcares (Iglesia), Baja Azotea, Calle Espejo, Calle Real a Arganda y Cruz de Calderón, y también de derechos crediticios por censos que ascendían a 3.800 ducados de capital.

*En esta relación están excluidos los bienes del patrimonio personal o familiar de los miembros del clero.
**En esta cifra se incluyen fanegas de cuatrocientos estadales (las de secano) y de doscientos estadales (las de regadío).
***Este patrimonio de los frailes dominicos, catastrado en 1751, aumentó notablemente en los años posteriores, como veremos en próximas entregas, especialmente en cuanto al número de viñas y cepas de su propiedad.



Fuentes y bibliografía:
  • Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libros maestros y respuestas generales. Bienes de Eclesiásticos. H 408 y  H. 410.
  • Miranzo Sánchez-Bravo, Agustín. Morata de Tajuña según el Catastro de Ensenada (1751). Bubok. Morata de Tajuña, 2010.


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