miércoles, 15 de marzo de 2017

La desamortización en Morata (IV)


Subasta y remate de la hacienda de los dominicos en Morata

La sublevación del coronel Riego en Cabezas de San Juan el 1 de enero de 1820 significó un importante impulso a las leyes desamortizadoras frente a la paralización que había caracterizado los primeros años del reinado de Fernando VII. Entre las medidas adoptadas por los liberales hay que destacar el restablecimiento del decreto del 13 de septiembre de 1813, que afectaba a los bienes propiedad de los conventos de regulares suprimidos, y el decreto del 1 de octubre por el que se aprobaba la reforma de órdenes regulares y por el que todos sus bienes muebles e inmuebles quedaban adscritos al Crédito Público.
Al año siguiente, en 1821, el Diario de Madrid anunciaba de nuevo, la subasta de la cosecha de uvas de la hacienda que había pertenecido a los dominicos. En esta ocasión, como novedad, se incluían las viñas que los frailes poseían en Perales de Tajuña:
El día 26 del presente mes, de once a doce de su mañana, se celebrará en las Casas Consistoriales de la villa de Morata la venta en pública subasta del fruto de la uva de las viñas que en aquel término y el de Perales pertenecieron a la suprimida comunidad de dominicos del Rosario de esta corte, con el arriendo de los cocederos y cueva, en la forma siguiente: en viñas tintas de riego 154 aranzadas, 411 cargas a 26 reales; en viñas blancas de idem 2 y media aranzadas, 62 cargas, a 20 reales; en viñas tintas de secano 49 aranzadas y media, 323 cargas, a 33 reales; en viñas blancas de secano, 29 aranzadas, 292 cargas; a 25 reales; un cocedero llamado el grande con 31 tinajas; otro el chico con 14 tinajas; la cueva con 33 tinajas y dos jaraíces con su respectiva viga y pertrechos. Quien quisiere hacer postura a todos o cada uno de estos frutos y efectos acudirá al juzgado de dicha villa, donde se le admitirán la que haga siendo arregladas; en concepto de que el pago ha de verificarse a metálico acto continuo, con más los derechos del expediente y los que se devenguen por razón de registro.
(Diario de Madrid, 23 de septiembre de 1821).
Con el texto de este anuncio resulta complicado determinar hasta dónde llegaba la producción de uvas de las viñas de los dominicos. La carga era una unidad de peso que, como en tantos otros casos, variaba de una zona de España a otra. Incluso se daba el caso de que localidades vecinas tenían distintas equivalencias en estas unidades de medida. En Morata, si hacemos caso del Catastro de Ensenada, la carga de uva equivalía a 8 arrobas (11,5 kilos por arroba), lo que significa que las viñas, según las condiciones que aparecían en el anuncio, producirían alrededor de 100.000 kilos de uva y que su valoración, a los precios fijados en la subasta ascendería a 29.839 reales.
No consta en la documentación el resultado de la subasta de la cosecha de uvas de las viñas que habían pertenecido a los dominicos en Morata pero, por el contrario, sí que contamos con información de las medidas que se tomaron en los meses siguientes respecto a la hacienda de los frailes para facilitar su desamortización. Estamos en pleno trienio liberal (1820-1823) y como ya se ha apuntado, los liberales intentaron acelerar las ventas, tantos años ralentizadas, por motivos ideológicos pero también, como siempre, por necesidades económicas.
El sábado 20 de abril, el Diario de Madrid anunciaba las haciendas que habían pertenecido a órdenes religiosas que habría de salir a subasta:
Relación circunstanciada de las fincas puestas en subasta en este juzgado de mi cargo, con expresión de su procedencia, tasación en venta y venta, deducidas cargas, y pueblo donde ha de celebrarse el primer remate (…).
Fincas procedentes del reformado convento de dominicos del Rosario de Madrid, situadas en términos y jurisdicciones de Morata, Perales y Chinchón, cuyo primer remate se ha de celebrar en dicho pueblo de Chinchón.
Edificios: una casa con sus almacenes y enseres correspondientes a ella. Tasación en venta, bajadas cargas, 274.044 reales de vellón, con renta anual de 6121 reales de vellón. Un molino aceitero con 31 olivos, huerto y enseres, tasada en  92.555, y 1851 de renta anual (…).
La casa Mac Crohon ocupó el antiguo solar del convento de los dominicos del Rosario

Como había sucedido en anteriores ocasiones, la subasta debió de quedar desierta pues entre el 10 y el 12 de julio del mismo año, en el Diario de Madrid, se volvía a publicar un nuevo anuncio de subasta.
El anuncio incluía la relación de olivares, viñas y otros bienes de los dominicos (eras, pozas de cáñamo, tierras de secano y regadío). En todas las fincas se identifican los parajes, los linderos, el número de olivas o cepas y los precios de tasación y de salida de cada una de las parcelas.
También se detallaban las características de los edificios que fueron propiedad de los frailes dominicos y se cuantificaba el precio total de la salida a subasta de la hacienda que ascendía a 1.449.6541 reales de vellón. Esta última cifra es importante ya que tres meses después en el anuncio de la enésima subasta de la hacienda de los frailes, esta cantidad descendió notablemente. El periódico Crédito Público, del 12 de octubre de 1822 anunciaba de nuevo la subasta de los bienes de los dominicos:
Fincas en subastas aplicadas a la amortización de la deuda nacional, cuyo remate ha de celebrarse a los 30 días contados desde la fecha de este anuncio (…).
Fincas procedentes del suprimido convento del Rosario de esta Corte, que radican en los términos de Chinchón, Morata y Perales, cuyo remate se ha de realizar en la villa de Chinchón.
En total la subasta afectaba a 93 fincas rústicas, aunque algunas de ellas, tres concretamente, estaban situadas en los términos de Perales y Chinchón. Este conjunto de propiedades de los dominicos sumaban 5.418 olivas, 52.454  cepas, 71 fanegas en tierras de riego y otras 47 fanegas de tierras de secano. Además a este patrimonio en fincas de labranza se añadían las cuatro eras de su propiedad, la casa de labranza y un molino de aceite. Eran las mismas fincas que las que, meses antes, no habían tenido comprador pero ahora se producía una novedad importante: la tasación total de las fincas, que en julio de 1822 ascendía a 1.144.954 reales ahora había descendido hasta 979.389 reales. En este descenso del precio de salida influyó que, tanto la casa como de labor como el molino aceitero habían sido tasados en menor precio: concretamente, la casa bajó de 272.044 reales a 259.843 reales, mientras que el molino también bajó de 92.555 reales a 85.181 reales de vellón. Por el contrario, la viña de mayor extensión y calidad, situada en La Jara y que contaba con 25.023 cepas y 1.625 olivas mantuvo el mismo precio de salida en las dos subastas: 98.156 reales.
Después del anuncio de esta subasta, ya no se ha localizado más documentación sobre la venta de la hacienda de los dominicos. Sí que hemos encontrado el anuncio del Diario de Madrid, de 21 de diciembre de 1822, que confirma que en la subasta de octubre sí que se presentaron ofertas por algunas de las fincas:
Estando aprobado por el señor Intendente de esta provincia, el primer remate celebrado en el juzgado de primera instancia de Chinchón, para la venta de la hacienda que en la villa de Morata, perteneció al reformado convento de dominicos del Rosario de esta corte se ha señalado el termino de 10 días para cada una de las mejoras del cuarto, diezmo y medio diezmo, empezando a correr desde que se haga el anuncio en este periódico, lo que se noticia al público para su inteligencia.
De acuerdo con esta comunicación, ya se habían adjudicado algunas de las fincas pertenecientes a los dominicos, aunque es evidente que no toda la hacienda. De hecho, muchos años después, en 1836, ya al amparo de la nueva ley de desamortización que promovió Juan Álvarez Mendizábal, ministro en el gobierno de la reina regente María Cristina, que se promulgó el 19 de febrero de 1936, salieron al mercado antiguas fincas de los dominicos. Según este decreto, que serviría de base legal para otras ventas que afectaron a órdenes religiosas con propiedades en Morata, como veremos más adelante:
Quedan declarados en venta desde ahora todos los bienes raíces de cualquiera clase que hubiesen pertenecido a las comunidades y corporaciones religiosas extinguidas, y los demás que hubiesen sido adjudicados a la Nación por cualquier título o motivo, y también todos los que en adelante lo fuesen desde el acto de su adjudicación.
Al amparo de esta ley, en 1838 se adjudicaron a favor de Ramón González Robles tres viñas con 2.000 cepas vivas y 80 marras, en el término de Morata que había pertenecido a los frailes del Rosario en los parajes de  El Rojo, Rosales y El  Parronal. El importe total de estas adjudicaciones a González Robles, un comprador que como veremos adquirió un importante patrimonio en Morata, ascendió a 3.000 reales. (Curiosamente, este comprador no hizo frente al calendario de pagos previsto en la ley y en 1842 mantenía una deuda de 1.200 reales correspondiente a dos plazos de 600 reales correspondientes a las fincas que había adquirido en 1838 pertenecientes al patrimonio de los dominicos del Rosario).
Por último y para finalizar el análisis de la venta y desamortización de los bienes de los dominicos del Rosario en Morata, y aunque no hemos encontrado más documentación sobre la desamortización de su hacienda, sí que nos consta que Ramón Angulo adquirió la propiedad de la casa de labor. Desconocemos si esta compra se realizó aprovechando las desamortizaciones del trienio liberal –en estos años Angulo ya era propietario en Morata de bienes adquiridos al conde de Altamira, entre ellos el molino-, o si, por el contrario, la compra del inmueble de los dominicos, donde se construiría al final del siglo XIX la mansión familiar, se produjo en años posteriores.

Fuentes y bibliografía:
Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libros maestros y respuestas generales. Bienes de Eclesiásticos. H 408 y  H. 410.
Textos legales de las desamortizaciones eclesiásticas españolas y con ellas relacionados F. Javier Campos y Fernández de Sevilla. OSA. Estudios Superiores del Escorial.
 Publicaciones y periódicos citados en el texto.

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