miércoles, 13 de septiembre de 2017

La posada de la plaza de Morata


A finales de los años 60 del pasado siglo dejó de funcionar y de prestar servicio a los viajeros que llegaban a Morata la posada de la plaza. Adosada a la fachada lateral derecha del ayuntamiento, la vieja posada dio techo y comida a viajantes y trajineros, al menos, desde mediados del siglo XVIII. En estos años ya consta su existencia –junto a otra posada situada también en la fachada trasera del ayuntamiento-. Esta es la historia de los más doscientos años de este establecimiento morateño.


La posada de la plaza de Morata ya existía, al menos, desde mediados del siglo XVIII. Estos establecimientos públicos eran imprescindibles en todas las villas y ciudades para albergar a los viajeros que llegaban a las poblaciones. Además de posadas solían también prestar servicio como mesones o tabernas. De hecho, en el Catastro de Ensenada ya se registran dos mesones, ambos propiedad del conde Altamira, titular del señorío de Morata.
En el libro de cotejo de la casas existentes en Morata en el año 1751, fecha de elaboración del catastro, se incluyen los dos mesones o posadas, ambos arrendados por su propietario y por los que (...) pagan sus arrendatarios por el uno setecientos reales de vellón y por el otro setecientos y cincuenta en cada año. 

Documento del AHN en el que aparecen  los gastos de las obras de la posada de Morata
 
En la documentación del catastro también aparecen los nombres de los vecinos de Morata que se ocupaban de gestionar estos establecimientos públicos:
Que Joseph Berenjeno en su oficio de mesonero ganará en cada un año mil y cien reales y Joseph Carrascosa en la misma profesión no se le puede considerar utilidad alguna por ser el mesón que tiene incomodo para las gentes, estar desacreditado y arrendado en más precio de lo que produce.
Joseph Berenjeno, de 60 años -que en la relación de vecinos de Morata figura como casado con María Varela, de 56 años, con la que tiene 3 hijos-, era el arrendatario del mesón de la plaza, mientras que Joseph Carrascosa figuraba como arrendatario del mesón del Camino Real a San Martín –actual avenida de la Constitución-, situado a la espalda del edificio del ayuntamiento y, por lo que se afirma en el catastro, en mal estado y desacreditado entre los vecinos.
Obras de mejora en la posada
El edificio de la posada de la plaza permaneció en el patrimonio de los condes de Altamira hasta bien entrado el siglo XIX tal como atestigua un documento del año 1846. En esa fecha, los titulares del señorío ya habían enajenado la mayor parte del patrimonio inmobiliario que llegaron a poseer en Morata para pagar las numerosas deudas de la Casa de Altamira pero, en el caso concreto de la posada de la plaza, aún seguía siendo de su propiedad.
El documento al que nos referimos pertenece al Archivo Histórico Nacional (Baena, C.430, D,345-356) y lleva fecha de 1846. En ese año, el administrador de los bienes de la Casa de Altamira en Morata era José Robledo. Como tal administrador, Robledo supervisó los distintos gastos que se realizaron para llevar a cabo unas obras de mejora en la posada.
En concreto el maestro alarife encargado de las obras recoge que los trabajos se detuvieron el día 30 de agosto (…) por hallarse la obra en la parte que cae a la plaza pública donde va a correrse la novillada ha habido necesidad de parar los cuezos [del yeso necesario para la obra].

Fachada de la posada de la plaza de Morata durante la celebración de un espectáculo taurino (Fuente: grupo de facebook Morata de Tajuña (Madrid) ayer y hoy) 
En la relación de gastos de esa semana, firmada por el maestro albañil encargado de la misma, Cesáreo Jiménez, se recogen los jornales pagados a los obreros encargados de cocer el yeso (6 reales), recoger la leña para el horno (5 reales) y el precio de las tejas para el tejado de la posada (18 reales el centenar). En el documento también aparecen los gastos a pagar al carpintero, José Mora, y al herrero, Domingo Bravo.
De una nueva relación de gastos que aparece en el documento del Archivo Histórico Nacional se deduce que las obras de mejora de la posada estuvieron paradas hasta el día 10 de septiembre (…) hasta cuyo día ha estado parada a causa de estar ocupado el exterior de ella y de la casa próxima con los tendidos para la novillada, dando principio por desmantelar el pajar viejo para hacer el portalón y poner las puertas para uso de carruajes.
Según esta relación de los responsables de las obras estas consistían en poner nuevas puertas para el paso de carruajes y desmantelar uno de los pajares para añadirlo al portalón de entrada. En sucesivos apuntes de las cuentas aparecen los gastos de los carpinteros y las maderas de Cuenca para el tejado. Además también figura el importe (…) por las cuatro puertas para los carros (para la calle y corral) construidas por el carretero y satisfechas a él mismo que lo firma 1.600 reales.
En el documento, cuyo último asiento es del 2 de noviembre de 1846, se van reflejando los gastos asociados a las obras. En total 12.089 reales, invertidos (…) para abrir y colocar las puertas, rellenar las tapias y arreglar el piso del portalón (…), y queda concluida la obra precisa y necesaria para la entrada y salida de carruajes y de mejor uso y disfrute de la posada con arreglo a la orden de 17 de febrero comunicada a esta administración este objeto y para los efectos convenientes lo firmamos en Morata a 2 de noviembre de 1846.
El maestro Alarife: Cesáreo Jiménez
El carpintero: José Mora
El maestro carretero: Justo Cañaveras.

Otra imagen de la posada de la plaza de Morata durante el montaje de la plaza de toros.(Fuente: grupo de facebook Morata de Tajuña (Madrid) ayer y hoy).
 
Cambio en la propiedad de la posada
Entre este documento de 1846, que recoge el dinero invertido en cambiar las puertas de la posada, mejorar el paso de carruajes y el portalón, y arreglar los tejados y tapias de la vieja posada, y el siguiente documento que hemos encontrado referido a la posada de la plaza se produce un cambio fundamental: en 1869 la posada ya no pertenece a la Casa de Altamira. En algún momento entre 1846 y 1860 se produjo este cambio en la titularidad. El Diario Oficial de Avisos de Madrid del 12 de noviembre de 1869 publicaba el siguiente anuncio:
En virtud de providencia del señor juez de primera instancia del distrito de La Latina de esta capital refrendada de mi el escribano, se saca a pública subasta una casa posada, está en la plaza pública de la villa de Morata de Tajuña, correspondiente a los hijos menores de Dª Dionisia Cardeña, que comprende un área de 12.637 pies y medio superficiales, y se compone de piso alto y bajo, habiendo sido tasada en la cantidad de 6.437 escudos 200 milésimas a rebajar cargas por la que se saca a publica subasta, no admitiéndose postores que no cubran la tasación.
Y para su remate se ha señalado el día 4 de diciembre próximo y hora de las doce y media de la mañana en dicho juzgado y en el de Chinchón (…) Madrid, 6 de noviembre de 1869.
Esta primera subasta debió de quedar desierta, ya que unas semanas más tarde de nuevo el Diario Oficial de Avisos de Madrid, del 30 de enero de 1870, publica un nuevo anuncio de subasta en el que se rebaja el precio de salida de la posada:
Por providencia del señor juez de primera instancia de La Latina de esta capital, fecha de ayer, refrendada del infrascripto escribano, se saca a pública subasta una casa posada sita en la villa de Morata de Tajuña, partido judicial de Chinchón, que tiene 12.637 pies y medio superficiales, y ha sido retasada en la cantidad de 5.300 escudos, por la que se saca a subasta, no admitiéndose posturas que no cubran el precio de la retasa. (…) Y para que tenga efecto la subasta en esta capital y en el juzgado de Chinchón se ha señalado el 22 de febrero próximo venidero y hora de las doce y media de la mañana.
Madrid, 28 de enero de 1870
Por el texto del anuncio, en el que se recoge la extensión de la finca sacada a subasta, 12.637 pies cuadrados, equivalentes a 1.174 metros, se puede deducir que a la posada de la plaza se unió la otra posada propiedad de la casa de Altamira, situada a espaldas del Ayuntamiento y que, finalmente, paso a formar parte de la casa consistorial, segregándose de la propia posada de la plaza.
En cualquier caso, esta posada continuó funcionado y prestando servicio a los viajeros y carreteros que llegaban a Morata. En distintas publicaciones de finales del siglo XIX y principios del XX, aparecen las distintas posadas que funcionaban durante esos años en Morata, entre ellas la de la plaza:
Año 1886
  • Casado, Ambrosio
  • Casado Robles, Tomás
  • López, Blasa
Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración (año1886)

Año 1904
  • De Casado, Antonio de la Torre
  • De la Plaza, Francisco Algarra
  • De Picazo, Diego Roldán
Anuario Riera (Año 1904)

Año 1905
  • De Casado, Antonio de la Torre
  • De la Plaza, Eladia Montes
  • De Picazo, Diego Roldán
Anuario Riera (Año 1905)

Año 1908
  • Casado (Guillermo)
  • Sánchez (Manuel).
Anuario Riera (Año 1908)

Según estas publicaciones, la antigua posada, que durante la mayor parte de su existencia había pertenecido a los condes de Altamira, en esos años de comienzos del siglo XIX fue propiedad, sucesivamente, de Blasa López, Francisco Algarra, Eladia Montes y Manuel Sánchez


Fuentes y bibliografía:
  • Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libros maestros y respuestas generales de Morata de Tajuña. Bienes de Eclesiásticos. H 408 y  H. 410.
  • Morata de Tajuña, según el Catastro de Ensenada-Miranzo Sánchez-Bravo, Agustín-Bubok, 2011.
  • Archivo Histórico Nacional (Baena, C.430, D,345-356)
  • Publicaciones y periódicos citados en el texto.

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