miércoles, 22 de marzo de 2017

La desamortización en Morata (V)


Desamortización de los bienes del convento de Santo Tomás 
A diferencia de los frailes dominicos del Rosario, que estaban radicados en Morata y que explotaban directamente su hacienda desde la casa de labor que poseían en la villa, los frailes del convento de Santo Tomás, también perteneciente a la orden de los dominicos, no explotaban directamente los bienes de los que eran propietarios en Morata.
La hacienda de estos frailes, seguramente procedente de un legado, también está documentada, al menos, desde el siglo XVIII. Entonces, al catastrar los bienes de las instituciones religiosas, esta orden religiosa, extinguida tras los decretos desamortizadores, contaba con el siguiente patrimonio en Morata:
·      Tierras de riego de buena calidad: 4 fanegas y 7 celemines en La Vega y el Saz Gordo.
·      De ínfima calidad: 1 fanega y ½ en Pidueña.
·      Viña de mediana calidad: 3 fanegas y 1.400 cepas en El Chirrión.
·      Olivares de buena calidad: 12 fanegas con 292 olivas en los parajes de La Cárcava, Pidueña, El Pino y Camino de Alcalá.
·      Olivares de mediana calidad: 35 fanegas y 910 olivas en los parajes de Valdeza, El Parronal, Poyales, Cruz de los Nudos, Aulagares, Fuente del Valle, Los Rosales, Raya de Arganda y Particiones.
Según se afirmaba en los registros del catastro:
Dichas tres tierras las tiene a renta Isabel Bermejo, viuda de Manuel Blanco y paga por ellas en cada año 65 reales y 9 maravedíes.
Como era habitual cuando se realizaba un legado a favor de alguna institución religiosa, el legatario impuso algunas condiciones al ceder sus bienes:
Cargas contra esta hacienda: 575 misas rezadas y 7 cantadas que se deben celebrar en el convento de Santo Thomas de Madrid, con advertencia que por esta parte no se ha manifestado documento alguno para calificar estas memorias.
Convento de Santo Tomás en Madrid, propietario de bienes desamortizados en Morata

Este patrimonio del convento de Santo Tomas en Morata siguió un proceso muy similar al que afectó al convento del Rosario a la hora de desamortizar sus bienes y, ya en 1810, aparecieron edictos en el diario oficial en los que se anunciaban las subastas de las fincas adscritas a la orden religiosa:
Pedro de Mora y Lomas, consejero de Estado, prefecto de esta provincia de Madrid: Hago saber al público que conforme a mi edicto del 30 De septiembre último, se han celebrado en este día los primeros remates que se expresan a continuación. (Diario de Madrid, 19 de octubre de 1810)
A continuación aparecía una extensa relación de fincas del término municipal de Arganda, pertenecientes a los dominicos de Santo Tomás, en la que también se incluía una finca propiedad de esta orden, situada en Morata. Esta finca, una viña con 13.662 cepas, se tasó en 16.000 reales de vellón.
La ausencia de pujas para optar a esta hacienda, al igual que sucedió  con los bienes de los dominicos del Rosario, obligó en años sucesivos a subastar el arrendamiento de estos bienes del convento de Santo Tomás:
Aviso al público
Quien quisiere hacer postura al arrendamiento de las tierras, viñas y olivares que en el término de la villa de Morata pertenecieron a los conventos de Dominicos del Rosario, Recoletos, Atocha y Santo Tomás de Madrid, acuda a D. Ramón García Nieto, secretario del ayuntamiento de  dicha villa, por quien se admitirán las que hicieren, siendo arregladas en la inteligencia de que dichas fincas se arriendan por suertes y el término de un año, conforme a lo dispuesto por los señores de la junta del Crédito público. (Diario de Madrid, 26 de marzo de 1814).
Unos años después, en 1822 se anuncia, de nuevo, el arriendo de los olivares del convento de Santo Tomás. La subasta se convocó en Arganda, la villa donde los frailes tenían mayores intereses inmobiliarios además de una casa de labor:
Se subasta en el juzgado de Arganda el arriendo de 1.120 olivas que pertenecieron en el término de Morata al convento de santo Tomás, que se dividieron en 3 suertes y fueron tasadas en 998 reales. En el anuncio se señala que el arriendo se realiza por el tiempo que tarde en venderse la hacienda. (Diario de Madrid, miércoles 9 de enero de 1822).
Habrían de pasar varios años, en los que previsiblemente se siguió adoptando el sistema de arrendar las fincas rústicas, antes de que estas fueran finalmente adjudicadas en una subasta. Al igual que ocurrió con la hacienda de los dominicos del Rosario, sería a partir de 1836, al amparo de las leyes del ministro Juan Mendizábal, cuando los bienes que pertenecieron al convento de Santo Tomás en Morata, fueron adjudicados definitivamente.
En ese año de 1836, varias tierras que sumaban 44 fanegas y un celemín, y en las que se contabilizaban 14.020 cepas y 1.283 olivos, salieron a subasta con una tasación y precio de salida 56.135 reales de vellón.
Así se anunciaba en un diario oficial:
Venta de bienes nacionales
En la villa de Morata
Varias tierras con 44 fanegas y un celemín, 14.020 cepas y 1.283 olivas en tasadas en 56.135 reales de vellón y rematadas en 130.000 reales. Bienes pertenecientes al convento de Santo Tomás de Arganda. (Boletín Oficial de Segovia, 11 de abril de 1837).*
El lote fue adjudicado en 1837 a Ramón González Robles, el mismo comprador que había adquirido bienes de los dominicos del Rosario en Morata, que pujó por un importe de  130.000 reales, cantidad que superaba ampliamente el precio de salida.
El lote adquirido por González Robles, muy activo en las subastas que se convocaron en esos años en Morata, incluía viñas y olivares en El Chirrión, Plantío, Raya de Arganda, Parronal, La Carcava, Baldesar, Tres Liños, El Malo, Pidueña, Boticaria, Cantera, Gordal, Higueral, Cerrojo, Fuente del Valle, Rosales, Vargas, Olla de los Monteros y Redondal.  Por su extensión y número de cepas destacaban una viña en El Plantío con 6.900 cepas, tasada en 10.350 reales y otra viña en El Chirrión, tasadas sus 4.580 cepas en 9.160 reales. Entre los olivares el más extenso era el situado en Los Rosales, con 192 plantas y tasado en 4.224 reales. En la vega únicamente se subastaron cuatro tierras de las que no consta el paraje, y tasadas en 5.000 reales.
Las cepas de las viñas se tasaron entre 1 y 2 reales por cepa, mientras que las olivas tenían una tasación entre 10 y 25 reales. La fanega de tierra en la vega tenía un precio de salida de 1.000 reales fanega.
*La extensiones de las fincas subastadas que pertenecieron al convento de Santo Tomas en Morata varían según las fechas y los distintos anuncios de subastas. En el anuncio que sirvió de base a la subasta se apuntaban 44 fanegas, 14.020 cepas y 1.283 olivos, pero tres meses antes, el 24 de enero de 1837, en el mismo Boletín Oficial se indicaba que la hacienda incluía 13.480 cepas y 1.783 olivos. Estas discrepancias en las extensiones y características de los bienes subastados durante las desamortizaciones serían muy frecuente durante todo el proceso.

Fuentes y bibliografía:
·       Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libros maestros y respuestas generales. Bienes de Eclesiásticos. H 408 y  H. 410.
·       Textos legales de las desamortizaciones eclesiásticas españolas y con ellas relacionados F. Javier Campos y Fernández de Sevilla. OSA. Estudios Superiores del Escorial.
·       Publicaciones y periódicos citados en el texto.

miércoles, 15 de marzo de 2017

La desamortización en Morata (IV)


Subasta y remate de la hacienda de los dominicos en Morata

La sublevación del coronel Riego en Cabezas de San Juan el 1 de enero de 1820 significó un importante impulso a las leyes desamortizadoras frente a la paralización que había caracterizado los primeros años del reinado de Fernando VII. Entre las medidas adoptadas por los liberales hay que destacar el restablecimiento del decreto del 13 de septiembre de 1813, que afectaba a los bienes propiedad de los conventos de regulares suprimidos, y el decreto del 1 de octubre por el que se aprobaba la reforma de órdenes regulares y por el que todos sus bienes muebles e inmuebles quedaban adscritos al Crédito Público.
Al año siguiente, en 1821, el Diario de Madrid anunciaba de nuevo, la subasta de la cosecha de uvas de la hacienda que había pertenecido a los dominicos. En esta ocasión, como novedad, se incluían las viñas que los frailes poseían en Perales de Tajuña:
El día 26 del presente mes, de once a doce de su mañana, se celebrará en las Casas Consistoriales de la villa de Morata la venta en pública subasta del fruto de la uva de las viñas que en aquel término y el de Perales pertenecieron a la suprimida comunidad de dominicos del Rosario de esta corte, con el arriendo de los cocederos y cueva, en la forma siguiente: en viñas tintas de riego 154 aranzadas, 411 cargas a 26 reales; en viñas blancas de idem 2 y media aranzadas, 62 cargas, a 20 reales; en viñas tintas de secano 49 aranzadas y media, 323 cargas, a 33 reales; en viñas blancas de secano, 29 aranzadas, 292 cargas; a 25 reales; un cocedero llamado el grande con 31 tinajas; otro el chico con 14 tinajas; la cueva con 33 tinajas y dos jaraíces con su respectiva viga y pertrechos. Quien quisiere hacer postura a todos o cada uno de estos frutos y efectos acudirá al juzgado de dicha villa, donde se le admitirán la que haga siendo arregladas; en concepto de que el pago ha de verificarse a metálico acto continuo, con más los derechos del expediente y los que se devenguen por razón de registro.
(Diario de Madrid, 23 de septiembre de 1821).
Con el texto de este anuncio resulta complicado determinar hasta dónde llegaba la producción de uvas de las viñas de los dominicos. La carga era una unidad de peso que, como en tantos otros casos, variaba de una zona de España a otra. Incluso se daba el caso de que localidades vecinas tenían distintas equivalencias en estas unidades de medida. En Morata, si hacemos caso del Catastro de Ensenada, la carga de uva equivalía a 8 arrobas (11,5 kilos por arroba), lo que significa que las viñas, según las condiciones que aparecían en el anuncio, producirían alrededor de 100.000 kilos de uva y que su valoración, a los precios fijados en la subasta ascendería a 29.839 reales.
No consta en la documentación el resultado de la subasta de la cosecha de uvas de las viñas que habían pertenecido a los dominicos en Morata pero, por el contrario, sí que contamos con información de las medidas que se tomaron en los meses siguientes respecto a la hacienda de los frailes para facilitar su desamortización. Estamos en pleno trienio liberal (1820-1823) y como ya se ha apuntado, los liberales intentaron acelerar las ventas, tantos años ralentizadas, por motivos ideológicos pero también, como siempre, por necesidades económicas.
El sábado 20 de abril, el Diario de Madrid anunciaba las haciendas que habían pertenecido a órdenes religiosas que habría de salir a subasta:
Relación circunstanciada de las fincas puestas en subasta en este juzgado de mi cargo, con expresión de su procedencia, tasación en venta y venta, deducidas cargas, y pueblo donde ha de celebrarse el primer remate (…).
Fincas procedentes del reformado convento de dominicos del Rosario de Madrid, situadas en términos y jurisdicciones de Morata, Perales y Chinchón, cuyo primer remate se ha de celebrar en dicho pueblo de Chinchón.
Edificios: una casa con sus almacenes y enseres correspondientes a ella. Tasación en venta, bajadas cargas, 274.044 reales de vellón, con renta anual de 6121 reales de vellón. Un molino aceitero con 31 olivos, huerto y enseres, tasada en  92.555, y 1851 de renta anual (…).
La casa Mac Crohon ocupó el antiguo solar del convento de los dominicos del Rosario

Como había sucedido en anteriores ocasiones, la subasta debió de quedar desierta pues entre el 10 y el 12 de julio del mismo año, en el Diario de Madrid, se volvía a publicar un nuevo anuncio de subasta.
El anuncio incluía la relación de olivares, viñas y otros bienes de los dominicos (eras, pozas de cáñamo, tierras de secano y regadío). En todas las fincas se identifican los parajes, los linderos, el número de olivas o cepas y los precios de tasación y de salida de cada una de las parcelas.
También se detallaban las características de los edificios que fueron propiedad de los frailes dominicos y se cuantificaba el precio total de la salida a subasta de la hacienda que ascendía a 1.449.6541 reales de vellón. Esta última cifra es importante ya que tres meses después en el anuncio de la enésima subasta de la hacienda de los frailes, esta cantidad descendió notablemente. El periódico Crédito Público, del 12 de octubre de 1822 anunciaba de nuevo la subasta de los bienes de los dominicos:
Fincas en subastas aplicadas a la amortización de la deuda nacional, cuyo remate ha de celebrarse a los 30 días contados desde la fecha de este anuncio (…).
Fincas procedentes del suprimido convento del Rosario de esta Corte, que radican en los términos de Chinchón, Morata y Perales, cuyo remate se ha de realizar en la villa de Chinchón.
En total la subasta afectaba a 93 fincas rústicas, aunque algunas de ellas, tres concretamente, estaban situadas en los términos de Perales y Chinchón. Este conjunto de propiedades de los dominicos sumaban 5.418 olivas, 52.454  cepas, 71 fanegas en tierras de riego y otras 47 fanegas de tierras de secano. Además a este patrimonio en fincas de labranza se añadían las cuatro eras de su propiedad, la casa de labranza y un molino de aceite. Eran las mismas fincas que las que, meses antes, no habían tenido comprador pero ahora se producía una novedad importante: la tasación total de las fincas, que en julio de 1822 ascendía a 1.144.954 reales ahora había descendido hasta 979.389 reales. En este descenso del precio de salida influyó que, tanto la casa como de labor como el molino aceitero habían sido tasados en menor precio: concretamente, la casa bajó de 272.044 reales a 259.843 reales, mientras que el molino también bajó de 92.555 reales a 85.181 reales de vellón. Por el contrario, la viña de mayor extensión y calidad, situada en La Jara y que contaba con 25.023 cepas y 1.625 olivas mantuvo el mismo precio de salida en las dos subastas: 98.156 reales.
Después del anuncio de esta subasta, ya no se ha localizado más documentación sobre la venta de la hacienda de los dominicos. Sí que hemos encontrado el anuncio del Diario de Madrid, de 21 de diciembre de 1822, que confirma que en la subasta de octubre sí que se presentaron ofertas por algunas de las fincas:
Estando aprobado por el señor Intendente de esta provincia, el primer remate celebrado en el juzgado de primera instancia de Chinchón, para la venta de la hacienda que en la villa de Morata, perteneció al reformado convento de dominicos del Rosario de esta corte se ha señalado el termino de 10 días para cada una de las mejoras del cuarto, diezmo y medio diezmo, empezando a correr desde que se haga el anuncio en este periódico, lo que se noticia al público para su inteligencia.
De acuerdo con esta comunicación, ya se habían adjudicado algunas de las fincas pertenecientes a los dominicos, aunque es evidente que no toda la hacienda. De hecho, muchos años después, en 1836, ya al amparo de la nueva ley de desamortización que promovió Juan Álvarez Mendizábal, ministro en el gobierno de la reina regente María Cristina, que se promulgó el 19 de febrero de 1936, salieron al mercado antiguas fincas de los dominicos. Según este decreto, que serviría de base legal para otras ventas que afectaron a órdenes religiosas con propiedades en Morata, como veremos más adelante:
Quedan declarados en venta desde ahora todos los bienes raíces de cualquiera clase que hubiesen pertenecido a las comunidades y corporaciones religiosas extinguidas, y los demás que hubiesen sido adjudicados a la Nación por cualquier título o motivo, y también todos los que en adelante lo fuesen desde el acto de su adjudicación.
Al amparo de esta ley, en 1838 se adjudicaron a favor de Ramón González Robles tres viñas con 2.000 cepas vivas y 80 marras, en el término de Morata que había pertenecido a los frailes del Rosario en los parajes de  El Rojo, Rosales y El  Parronal. El importe total de estas adjudicaciones a González Robles, un comprador que como veremos adquirió un importante patrimonio en Morata, ascendió a 3.000 reales. (Curiosamente, este comprador no hizo frente al calendario de pagos previsto en la ley y en 1842 mantenía una deuda de 1.200 reales correspondiente a dos plazos de 600 reales correspondientes a las fincas que había adquirido en 1838 pertenecientes al patrimonio de los dominicos del Rosario).
Por último y para finalizar el análisis de la venta y desamortización de los bienes de los dominicos del Rosario en Morata, y aunque no hemos encontrado más documentación sobre la desamortización de su hacienda, sí que nos consta que Ramón Angulo adquirió la propiedad de la casa de labor. Desconocemos si esta compra se realizó aprovechando las desamortizaciones del trienio liberal –en estos años Angulo ya era propietario en Morata de bienes adquiridos al conde de Altamira, entre ellos el molino-, o si, por el contrario, la compra del inmueble de los dominicos, donde se construiría al final del siglo XIX la mansión familiar, se produjo en años posteriores.

Fuentes y bibliografía:
Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libros maestros y respuestas generales. Bienes de Eclesiásticos. H 408 y  H. 410.
Textos legales de las desamortizaciones eclesiásticas españolas y con ellas relacionados F. Javier Campos y Fernández de Sevilla. OSA. Estudios Superiores del Escorial.
 Publicaciones y periódicos citados en el texto.

miércoles, 8 de marzo de 2017

La desamortización en Morata (III)


Desamortización de la hacienda de los frailes dominicos del Rosario

Según un real decreto emitido el 18 de agosto de 1809, en plena guerra de la Independencia, (…) todas las Órdenes Regulares, Monacales, Mendicantes y Clericales que existen en los dominios de España quedan suprimidas. Esta decisión tomada por José Napoleón I, el monarca que había sustituido a Carlos IV, se unía a otro decreto emitido dos meses antes, el 9 de junio, que en su artículo I anunciaba la enajenación y venta de los llamados bienes nacionales:
Se procederá con la mayor actividad a la venta de los bienes nacionales destinados a la extinción de la Deuda pública.
Estas medidas legales -que reconocían directamente uno de los principales objetivos de la desamortización, reducir el déficit endémico de la monarquía española-, no hacían sino continuar un proceso de enajenación de los bienes del estado eclesiástico que ya se había iniciado en años anteriores con las medidas tomadas tras la expulsión de la orden de los jesuitas y los acuerdos con la Santa Sede que, desde comienzos del siglo XIX, habían propiciado la aplicación de medidas desamortizadoras a las llamadas obras pías de la Iglesia.
La importancia de este decreto de José I estriba, en relación con la desamortización en Morata, en el hecho de que su aplicación afectaba directamente al convento de dominicos del Rosario, el mayor propietario de bienes rústicos del término municipal. El Diario de Madrid ya anunciaba el 18 de noviembre de 1809 que, en aplicación de los decretos reales, debían ponerse en venta las casas y haciendas de los conventos extinguidos en Madrid, existentes en la villa de Arganda del Rey, Vilches y Morata. Aunque el anuncio se refería a varias congregaciones religiosas (Convento de Santo Tomás, dominicos de Atocha, Recoletos,…), sin duda, en lo que se refiere a Morata, eran los dominicos del Rosario los que se veían más afectados: recordemos que según los bienes catastrados a mediados del siglo anterior los frailes dominicos poseían una hacienda integrada por 91 fanegas de tierra en la vega, 44 fanegas para el cultivo de cereales en secano, 104 fanegas de viña y 91 fanegas de olivares, a lo que había que unir eras, pozas para cáñamo, un molino aceitero y, por supuesto, la casa de labor o Casa Grande con sus lagares, cuevas y dependencias para gestionar todo este patrimonio adscrito a la casa madre del convento en Madrid.
Sin embargo, pese a la sucesión de normas legales que permitían la salida al mercado de los bienes de los dominicos, la puesta en práctica de las medidas desamortizadoras no fue tan rápida ni, desde luego, tan sencilla. España estaba en guerra y pasó casi un año hasta que, el 8 de junio de 1810, se publicara un nuevo anuncio en el Diario de Madrid que afectaba a los bienes de los dominicos en Morata:
Por real decreto de 29 de diciembre de 1809 mandó S. M. que se vendan a dinero y fuera de subasta una porción de bienes nacionales, ya sea de los incorporados antes o después de la ley de 9 de junio, por valor de 400 millones de reales, formándose para ello unos estados que deben ser aprobados por S. M., y habiéndose verificado así con el quinto, se han hecho las proposiciones siguientes (…).
En concreto, en la misma edición del diario oficial se cuantificaban las posesiones y las rentas de los frailes dominicos en Morata, que según el periódico oficial, eran las siguientes:
Hacienda y tierra de los exfrailes del Rosario en la villa de Morata:
Rentas fijas, 29.242; capital por 8 rentas, 88.800; capital por rentas, 218.94; total, 306.904 reales de vellón.
En efecto, en el texto de la noticia del diario se tasaban los bienes de los exfrailes en Morata pero, o bien finalmente la hacienda de los dominicos no salió a subasta o, caso de hacerlo, nadie pujó por estos bienes.
Habrían de pasar 3 años para que encontremos nuevas noticias relacionadas con la desamortización de los bienes de los dominicos en Morata. Fue en septiembre de 1813 cuando se anuncia una nueva subasta, en este caso no de la hacienda de los frailes, sino del producto de sus viñas:
El señor intendente general de esta provincia ha señalado el día 30 del corriente, a las doce en punto de la mañana, en la escribanía mayor de rentas de mi cargo, sita en el entresuelo de la aduana nacional, para el remate de la uva de las viñas y majuelos, que en término de la villa de Morata corresponde al extinguido convento de los dominicos del Rosario de esta corte. Quien quisiere hacer postura acuda a la citada escribanía, donde se manifestarán las condiciones sobre que ha de recaer dicho remate, y se admitirán las que hicieren, siendo arregladas, Madrid 27 de septiembre de 1813. Manuel Retes. (Diario de Madrid, martes 28 de septiembre de 1813)
Anuncio de la subasta de la cosecha de uvas de las viñas de los dominicos
Unos días después, también en el Diario de Madrid, el 29 de septiembre, se reiteraba el anuncio de una subasta para el día 30, que se suspendió, y que finalmente se celebró el 7 de octubre:
Habiéndose rematado en el día de ayer y el de la fecha en las respectivas cantidades que al final se señalarán el fruto de uva pendiente en las viñas que en término de las villas de Morata, Arganda y Velilla de San Antonio corresponden a conventos de esta corte, extinguidos por el gobierno intruso, se ha mandado por el señor intendente general de esta provincia en auto de este día se anuncie al público, como se hace, para que si alguna persona quisiese hacer la mejora del cuarto lo ejecute en el término de tres días (…)
Término de Morata. Convento del Rosario en 39.020 reales. (Diario de Madrid, 8 de octubre de 1813)
De estas noticias se deduce que la hacienda de los dominicos no había tenido comprador y se seguía labrando, de ahí la subasta de la cosecha de uvas del año 1813. El mismo procedimiento que con la vendimia se siguió para la cosecha de aceituna de ese año. De nuevo el Diario de Madrid anunciaba la subasta de la producción de los olivares de los dominicos, con la novedad de que la puja, de la que no consta el remate final, se realizó en el Ayuntamiento de Morata y no en Madrid:
Quien quiera hacer posturas al fruto de aceitunas pendiente en los olivares que en el término de la villa de Morata pertenecieron al convento de dominicos del Rosario de Madrid, acuda al escribano del Ayuntamiento de dicha villa, D. Ramón García Nieto, por quien se recibirán, siendo arregladas y se le instruirá de las condiciones, en la inteligencia de que dicho fruto se subasta por suertes o porciones. (Diario de Madrid, 12 de diciembre de 1813).
Días después, se publicó un nuevo anuncio:
Para el remate de las suertes de aceituna procedente de los olivares que en el término de la villa de Morata pertenecieron al convento de dominicos del Rosario de Madrid, se han señalado los días 26 y 27 del corriente en la casa consistorial de dicha villa, adonde deberán acudir las personas que quieran hace mejoras a dichas suertes. (Diario de Madrid, 22 de diciembre de 1813).
La hacienda que había pertenecido a los frailes dominicos en Morata siguió sin adjudicarse en los años siguientes. El fin de la guerra de la Independencia en 1814, significó la paralización, al menos por unos años, del proceso desamortizador cuando Fernando VII, pese a la oposición de los liberales, dio marcha atrás en la legislación aprobada en las cortes de Cádiz y en las medidas más progresistas de la Constitución de 1812. Sí que es cierto que, a diferencia de los años anteriores, en lugar de subastarse la cosecha de viñas y olivares, se optó por arrendar las fincas que habían pertenecido a los frailes del Rosario. En 1814 el Diario de Madrid publicaba el 26 de marzo un anuncio que indica que era el ayuntamiento de Morata el encargado de gestionar este patrimonio que, según se deduce del texto, ya no era propiedad de los religiosos:
Aviso al público
Quien quisiere hacer postura al arrendamiento de las tierras, viñas y olivares que en el término de la villa de Morata pertenecieron a los conventos de Dominicos del Rosario, Recoletos, Atocha y Santo Tomás de Madrid, acuda a D. Ramón García Nieto, secretario del ayuntamiento de dicha villa, por quien se admitirán las que hicieren, siendo arregladas en la inteligencia de que dichas fincas se arriendan por suertes y el término de un año, conforme a lo dispuesto por los señores de la junta del Crédito público.

Fuentes y bibliografía:
  • Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libros maestros y respuestas generales. Bienes de Eclesiásticos. H 408 y  H. 410.
  • Textos legales de las desamortizaciones eclesiásticas españolas y con ellas relacionados F. Javier Campos y Fernández de Sevilla. OSA. Estudios Superiores del Escorial.
  • Publicaciones y periódicos citados en el texto.

miércoles, 1 de marzo de 2017

La desamortización en Morata (II)


Los bienes del clero en Morata

Cuando se promulgó la conocida como Ley Madoz (1855), una de las más importantes de toda la legislación desamortizadora, la mayor parte de los bienes pertenecientes al clero en Morata ya habían cambiado de propietario en años anteriores al amparo de la legislación existente desde comienzos del siglo XIX. Alrededor de 1806 ya se inicia la enajenación en Morata de bienes de las conocidas como obras pías, pero antes de conocer cómo se desarrolló todo el proceso, será importante conocer cuál era el punto de partida y saber hasta dónde llegaba el patrimonio inmobiliario en poder del estamento eclesiástico en Morata. Hablamos de los bienes pertenecientes al clero regular -integrado por las órdenes religiosas masculinas y femeninas-, y el que era propiedad del clero secular (bienes asignados a parroquias, capellanías, obras pías, fundaciones…).
Para ello es obligatorio e inevitable acudir a los legajos del Catastro de Ensenada, tanto por su grado de fiabilidad, bastante elevado con relación a otros documentos históricos, como por su cercanía en el tiempo con el periodo histórico en el que se iniciaron las desamortizaciones. En el conocido como Libro de Eclesiásticos aparece la relación de propiedades inmobiliarias y derechos económicos –censos o créditos a su favor- del estamento eclesiástico, incluidas, eso sí, las propiedades patrimoniales privadas del clero catastradas en torno al año 1751 que no estaban incluidas en la desamortización al ser considerados bienes privativos.
En este legajo (H410) aparece la relación completa de las instituciones religiosas, órdenes, capellanías, obras pías,…, que contaban con propiedades rústicas, inmuebles urbanos y derechos de créditos en Morata:
Convento del Rosario de Madrid, convento de Franciscas de Ocaña, Convento de Concepción Jerónima de Madrid, convento de Franciscas de Toledo, Capellanía que fundó Alonso García, convento de Santo Thomás de Madrid, Cofradía del Santísimo de esta villa, Cofradía de la Veracruz, Capellanía que fundó Beatriz de Cortinas, Capellanías de Nuestra Señora de la Paz, Capellanías vacantes por el licenciado don Diego Sánchez y doña Ana de Castro, Convento de Agustinas de Chinchón, Colegio Mayor de Alcalá, Capellanía que fundó Diego Bermejo, Convento de Santa Catalina de Alcalá, capellanía que fundó ¿ , convento de Santa Úrsula de Alcalá, Colegio Imperial de Madrid, capellanía que fundó Diego Ruiz, capellanía que fundó Juan Ruiz, capellanía que fundó Diego Alonso, capellanía del Cabildo de Nuestra Señora de la Paz, capellanía que fundó Margarita Salvanés, capellanía de Isabel de Zúñiga, capellanía del Cabildo de Nuestra Señora de la Paz, capellanía que fundó María Alarcón, convento de Atocha de Madrid, capellanía que fundó Doña María la …, capellanía que fundó Rodrigo Pérez, hospital que fundó Antonio López, hospital que llaman el Antiguo de la plaza para pobres, hospital de la Misericordia de Chinchón, hospital que llaman de Vallejo en la villa de Chinchón, imagen de San Joseph en la parroquia de esta villa, las animas de esta villa, memoria que fundó Doña Inés de Cárdenas, memoria que fundó Catalina Ruiz, memoria que en Perales de Tajuña fundó Francisco Sánchez, Nuestra Señora del Carmen de esta villa, Nuestra Señora de la Asunción, Virgen de la Antigua de esta villa, monjas Franciscas de Chinchón, obra Pía que fundó Francisco Sánchez, religiosos de San Juan de la Penitencia de Alcalá, recoletos de Copacabana, y bienes pertenecientes al curato*.
Como se observa, un listado bastante extenso y heterogéneo en el que aparecen instituciones religiosas con grandes propiedades en Morata -los dominicos del Rosario y el convento de Santo Tomás-, junto a otros propietarios que no pasaban de reunir un patrimonio que no excedía en algunos casos de una fanega de tierra.
Gracias a los redactores del catastro contamos con un resumen del total de las propiedades ligadas a la Iglesia en Morata, realizado medio siglo antes de que se iniciaran las desamortizaciones:
Por los resúmenes del Cuaderno de cargos consta haberse reconocido en este término mil doscientas cincuenta y seis fanegas** de tierra de todas especies y calidades pertenecientes al estado eclesiástico en esta forma:
De sembradura de regadío quinientas y cuatro fanegas y diez celemines, las doscientas nueve y cinco celemines de buena calidad, doscientas ochenta y tres y once celemines de mediana y once fanegas y seis celemines de ínfima.
De viñas en tierras de regadío de buena calidad, siete fanegas y dos celemines.
De frutales en tierras de regadío de buena calidad, tres fanegas.
Alamedas de riego de buena calidad cinco fanegas y ocho celemines.
De sembradura en secano, doscientas once fanegas y tres celemines; cuarenta y cinco y seis celemines de buena calidad, ciento diez y nueve y tres celemines de mediana, cuarenta y seis y seis celemines de ínfima.
De viñas en secano, doscientas una fanegas y un celemín, las noventa y ocho fanegas y ocho celemines de buena calidad, noventa y cinco y cinco celemines de mediana, y las siete de ínfima.
A estos bienes de naturaleza rústica había que añadir la casa de labor de los frailes dominicos del Rosario, sin duda una de las propiedades inmobiliarias de mayor valor de Morata en aquella época –sólo superada por el palacio del conde de Altamira- y cinco viviendas en el casco urbano.
En porcentaje sobre el total de las tierras cultivables del término municipal de Morata, el estado eclesiástico era propietario del 10,1 por ciento (223 hectáreas) del total de las 2.226 hectáreas de terreno de labor que se catastró en 1751 (incluidas, insistimos, las propiedades de carácter particular de algunos miembros del clero). Este porcentaje, sin duda, resulta muy importante sobre el total de las propiedades rústicas (de hecho, en esos años ni siquiera el conde Altamira, con un total de 792 fanegas, la mayoría de vega, tenía tanto patrimonio de fincas rusticas como la Iglesia en su conjunto), aunque en otros pueblos vecinos, como Arganda, el patrimonio eclesiástico era muy superior en porcentaje.
Desglose de los bienes eclesiásticos
Pese a que no se trata de hacer un examen exhaustivo de este patrimonio, sí que conviene conocer qué instituciones religiosas eran las mayores propietarias de fincas rústicas y también, aunque en mucho menor medida, urbanas en Morata.
 Apunte de la casa de labor de los dominicos y del molino de aceite en el catastro
Convento de dominicos del Rosario
Esta orden religiosa, cuya casa madre se encontraba en Madrid, era sin lugar a dudas la que reunía la mayor parte del total de bienes asignado al estado eclesiástico. Además, a diferencia de otras instituciones religiosas con presencia en Morata, los dominicos no se limitaban a arrendar sus fincas sino que, por el contrario, desde su casa de labor dirigían una potente explotación agrícola que incluía la elaboración de vino y aceite y que, en consecuencia, exigía el concurso de números vecinos de Morata que se empleaban en las labores necesarias para sacar adelante tan extenso patrimonio.
Según el Libro de eclesiásticos, en 1751 los bienes de los dominicos en Morata eran los siguientes:
Bienes propios del convento Dominicos de Nuestra Señora del Rosario de Madrid
Entre ellos destaca, sobre todo, la conocida como casa de labor, que se levantaba donde en siglos posteriores se construiría la residencia de la familia Mac Crohon:
Casa
Primeramente una casa en la población de esta villa que tiene de fachada sesenta y seis varas y de fondo sesenta y cuatro, su habitación consiste en bajo y entresuelo con diferentes oficinas, dos lagares con dos vigas cada uno, una almazara de aceite con diez y siete tinajas de caber mil setecientas arrobas, bodega con diez cubas, su caber cinco mil arrobas, cueva con ochenta tinajas de caber cuatro mil arrobas, y un cocedero de vino con nueve tinajas su cabida novecientas arrobas.
Linda mediodía con calle que va a al camino de san Martín y norte casa de Don Julián Correa, vecino de Madrid, y se ha regulado su alquiler en cada un año en dos mil y seiscientos reales de vellón.
Molino aceitero
Un molino aceitero con dos vigas y sus trojes correspondientes y veinte y seis tinajas para aceite que cabrán ochocientas arrobas y regulado por quinquenio en cada un año en mil y cien reales.
Este molino aceitero, que incluía un huerto y hasta 21 olivas, se localizaba en el entorno urbano conocido como callejón del molino.
A estos bienes de naturaleza urbana había que añadir 81 fanegas de tierras de riego en la vega, 44 fanegas de secano en el llano, 104 fanegas de viña con 36.863 cepas, 91 fanegas de olivares con 3.458 olivas (incluidas en esta cifra las 1.230 olivas que se cultivaban en las viñas), una era de pan trillar de dos fanegas y una poza para el cáñamo situada junto a la ermita de la Soledad. Por último, los dominicos también contaban con dos censos a favor del convento de 200 ducados de principal y otros dos de 100 ducados cada uno, todos ellos al 3 por ciento de interés.***
Otras instituciones religiosas con patrimonio en Morata:
  • Colegio Imperial de Madrid (Jesuitas), 3 fanegas de riego en la vega y 63 fanegas de olivares.
  • Convento de Santo Tomás de Madrid, 6 fanegas de tierras de riego, 3 fanegas de viñas y 47 fanegas de olivares.
  • Obra Pía fundada por Francisco Sánchez Páez, 17 fanegas de tierras de riego y 23 de tierras de secano y olivares.
  • Capellanía de Alonso García, 13 fanegas de tierras de riego y 26 de olivares.
  • Convento de dominicos de Nuestra Señora de Atocha, 35 fanegas de viñas y olivares.
  • Hospital de la Misericordia de Chinchón, 33 fanegas de tierras de regadío en la vega.
  • Cabildo y distintas capellanías de la parroquia de Nuestra Señora de la Paz, 30 fanegas de tierras de riego y 1 fanega y media en tierras de secano.
  • Fabrica de la iglesia de Nuestra Señora de la Paz, 22 fanegas de tierras de riego y 4 fanegas de tierras de secano y olivares.
  • Capellanía que fundara Beatriz Cortinas 15 fanegas y media de tierras de riego en la vega de Morata.
  • El resto de instituciones religiosas contaban con un patrimonio más limitado que las citadas anteriormente y, como las ellas, también se vería afectado por las sucesivas desamortizaciones.
Aparte de las fincas rústicas o de labor, el conjunto del clero con bienes en Morata eran propietarios de casas localizadas en las calles de Búcares (Iglesia), Baja Azotea, Calle Espejo, Calle Real a Arganda y Cruz de Calderón, y también de derechos crediticios por censos que ascendían a 3.800 ducados de capital.

*En esta relación están excluidos los bienes del patrimonio personal o familiar de los miembros del clero.
**En esta cifra se incluyen fanegas de cuatrocientos estadales (las de secano) y de doscientos estadales (las de regadío).
***Este patrimonio de los frailes dominicos, catastrado en 1751, aumentó notablemente en los años posteriores, como veremos en próximas entregas, especialmente en cuanto al número de viñas y cepas de su propiedad.



Fuentes y bibliografía:
  • Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libros maestros y respuestas generales. Bienes de Eclesiásticos. H 408 y  H. 410.
  • Miranzo Sánchez-Bravo, Agustín. Morata de Tajuña según el Catastro de Ensenada (1751). Bubok. Morata de Tajuña, 2010.